Recuerdo la última vez que lo vi, fue hace dos o 3 días, frente al local de Diego. Lo vi sonriente. Me contuve. Por recomendación médica y por astucia política: ¿Qué podría esperar de esta justicia que lo dejó morir libre, sonriente? Nunca pude dejar de pensarme entre sus víctimas, torturado, humillado, con las uñas arrancadas, por pensar distinto, por no cagarme en la vida humana y en los que pasan hambre y otras calamidades. Tengo la bendita maña de morirme una y otra vez con Rubén Carballo, de visitar celdas prepoteado con Torvi pero con la dignidad en alto. Hasta llevo carros en mi espalda convertido en caballo y me como a mi mismo en nuestro carnívoro almuerzo. Me enveneno entre los escondites de la casa. ¿Es que soy hipersensible? Los médicos parecen inclinarse para ese lado. Mientras tanto sigo presa de una extraña empatía. Lo vi en su caballo de fuego, cargado de hachas y otros simbolismos, como ángel de la muerte, ángel vengador de su 'civilización' occidental y cristiana. Lo miré a los ojos, me miró, por un instante conocí mi fuerza como otras veces conocí. Percibí o imaginé su expresión a través del casco. Bajate vení dejame hacer justicia por mano propia. Mi remera blanca gastada rezaba fuegos de Octubre, y ollía a pollo asado semi-crudo. Latinoamérica resiste. Entraríamos en la escena de la ciudad del terror, el miedo y la pasividad por la puerta grande. No importa que hayan estado semi-crudos o un poco tarde, marcaríamos un antes y un después que algunos de sus mismos gestores no comprenden, y que seguirá actuando como una bomba de efecto retardado. La mirada de un revolucionario práctico, clavada como un puñal en la de un genocida práctico. Algunas décadas después. Betti y Zorri, testigos. Después fuimos con Diego a través del viento y su imprudencia a comprar su cerveza. Ni me mosqueó su casi accidente, pues yo iba más rápido, a una velocidad que no sé cuántos conocerán. Después mi viejo, y Dai en el punto exacto. Amelié, pecar, y al otro día seguir entregando mi existencia para que se geste lo nuevo, sin aflojar. Ya los gusanos estarán comenzando su trabajo de usar para algo esa carne de mierda, esa poca carne podrida pegada a los huesos. Y yo escribiendo estas palabras con mi sed de venganza negada por la naturaleza. Payasito Loco
Introinducción
Problematizando el problema del sentido.
Inclusive nos es dado (y nos damos a) problematizar el problema del sentido ( la redundancia “problematizar el problema” apunta a sostener, remarcar, y quizá revitalizar al término problema como lo que es, o fue, o debería ser : un verbo.)
No queremos que el problema del sentido, y con él la historia, se cierren. ¿No? Hay gente que sí, inclusive gente que vive dentro mío.
Para que podamos construir las soluciones necesitamos problematizar lo que nos es dado.
Mi vida es cada vez mas fácil. El mundo progresa.
A nosotros, a aquello que creemos que somos, a esa cosa compleja que somos (nosotros jóvenes) ese problema del sentido, muy próximo al de la identidad, nos es dado de forma casi* natural. No es que un día nos levantamos inspirados y nos propusimos ver si queríamos seguir siendo lo que éramos (lo que íbamos a ser en adelante, nuestra proyección de futuro), o algo por estilo. No, nosotros somos hijos de una pregunta.
Sin embargo, lo que no nos es dado de forma natural, es el problematizar del sentido, y el de la identidad; al contrario, tenemos poderosos aparatos sistémicos diseñados para que nuestros problemas se vayan cerrando sobre sí mismos, a fin de que nos quede un único problema: el de convertirnos en seres preparados para salvarnos solos en el sálvese quien pueda de la selva capitalista y su lógica de los monopolios y las propiedades privadas, defendidas, y en constante expansión, mediante tanques ... armas nucleares ...;
aparatos destinados a proveer a los beneficiarios de un ¿orden? social profundamente injusto, del consenso (por nuestra experiencia sabemos que este es frágil) necesario para mantenerse en el poder sin gastar demasiadas balas. Y no por bondad lo de no gastar demasiadas balas, sino porque éstas son caras, y además porque en los ideólogos del sistema es llevada a su máxima expresión esa característica de la naturaleza humana, a la cual sólo le duele lo que ve, y la cual sólo cuenta como responsabilidad propia a la sangre que derrama con sus propias manos, y no a la derramada por un sistema al que se le quita (no inocentemente) el ser sostenido, e ideado, y resistido, por seres de carne y hueso. Mas claramente: este sistema no funciona solo, y los chicos que se están muriendo de hambre, y el genocidio de nuestra especie hacía si misma y a las demás, que nuestros medios no nos muestran pero que en efecto se produce a diario, se sostiene en lo que no hacemos para cambiarlo, en nuestras zapatillas Nike fabricadas en Indonesia por chicas descalzas de doce años explotadas bajo un régimen dictatorial, que se sostiene en, y a la vez es, el imperio del capital. Un imperio que tiene nombres propios. Que se llama Néstor Kirchner, Duhalde, López Murphy, Carrió... y sin ir mas lejos, que tiene tu nombre lector, y el mío, y el de nuestros celulares y PC’s...
Citando a Petula, quien escribe un segmento en esta revistita, diré: ¿Queríamos un mundo sin dios? Ya está: ahora el alma es el sueldo.
(Agrego que el perdón es la seguridad social, que es monetaria. Y como hipótesis, que el tener un solo dios facilita el camino para que nuestra sola alma se transforme en un solo sueldo y pueda “progresar” en una sola línea de acumulación. Del monodios al monopolio.).
Nosotros, los jóvenes. O, ¿Quién es el no joven?
Al hablar de nosotros los jóvenes, trazo una línea (de semejanza, de mismidad) a través de las clases y de los mares, de los territorios, de las etnias; y es evidente que hablo “yo joven” y que me proyecto como un manto por el planeta. Sin embargo, ese manto es parte de lo que soy, y lo que soy viene de afuera, por lo tanto soy parte de esos jóvenes, de esos “otros” que somos en relación a nuestros propios otros: el manto que evidentemente tiendo sobre el planeta, me es, a la vez, tendido a mi. A ver si puedo ser mas claro: el manto que tiendo es el manto sobre el que estoy tendido: soy los otros.
Lo implícito, o ¿Tiene un centro la cebolla?
La verdad de aquello a lo que estas letras refieren no se mide con regla, no tengo una medida cabal de la proporcionalidad, siempre relativa, de la verdad de lo que se dice en estas letras. Lo que digo es un manto (todo agujereado, como una frazada vieja), sobre el mundo.
Mi comentario no es científico, carece de las rigurosidades que persigue ese proceder, y ha de ser inscripto en el orden del testimonio. En el orden, o el campo metodológico, de una serie de palabras enunciadas ((entre las omitidas)) por un ser atravesado ((¿ Y atravesante?)) por las multiplicidades de un universo que se expande, durante un par de horas el 13 de Nov. del año 2004 de la era Cristiana...)
10 consejos prácticos sobre cómo volverse un subversivo
Me había parecido interesante lo de hacer la nota editorial porque como la veía, ésta tenía que ver con contarle a los lectores algunos de los problemas que hayan surgido en todo el proceso que se da hasta que esta publicación está en sus manos en este preciso instante.
Y además hacer algún comentario sobre las semejanzas que yo viera entre los segmentos entre sí, y entre ellos y el mundo. Lo que no quiere decir que yo les voy a explicar de qué se trata esa historietita que se llama biografía, por ejemplo. No, no tengo el monopolio del sentido, ni mucho menos. En mayor o menor medida, los que participamos en el armado de esta primer entrega de Baquete, nos encontramos en las reuniones discutiendo, entre cosas, respecto a:
¿Qué sentido tiene hacer una revistita? ¿Le duele a este sistema una revistita?
Creo, y hablo por mí, que el sentido de esto que hacemos estará dado en la medida que sirva para minar, aunque sea un poquito, el orden de poderes establecido, y con él una cultura que le es favorable. Diré que no queremos ser captados por el orden genocida y maquinizante que nos da la papa en la boca todos los días. Hoy el sistema quiere lucir “progress”, entonces vemos, acá en Rosario por ejemplo, al gobierno organizando grandes recitales de rock, eventos de poesía, de video independiente, llegando al extremo de hacer un afiche que se llama “Rosario da que hablar” en el que vemos entre otras caras rosarinas a la del Che, la cual es la mas sonriente de todas. La imagen de los guerrilleros se vuelve utilizable para los choferes de Mercedes Benz. El afiche promociona el Congreso de LA lengua ESPAÑOLA, auspiciado, entre otras transnacionales, por Telefónica.
El otro día, y casi me da vergüenza decirlo, Fito Paez tocó en la inauguración de un enorme shopping acá en Rosario. (...me fui de casa a tocar rocanrol...y me quedé en el shopping...a la salida de Mirtha Legrand...esa puta...¿Qué te pasa Buenos Aires?...¿Porqué esa mala onda? ...si todo está bajo control...entre bolsita y bolsita, y abuso y abuso, el de 11 y la de seis pueden ser felices también...). Yo sabía que el rocanrol fue proscripto en algún momento por diabólico... Rock en el shopping...esos templos modernos en los que la gente puede ser feliz entre el brillo que le oculta los infiernos de la modernidad. Fíjense hasta que punto llega la capacidad de absorber de este modelo.
!!Así está el rebaño, lector¡¡
Y bueno, y nada, lo demás, lo verán dentro de estas páginas, mezclado con lo de menos. Ojalá estés leyendo esto en un pueblo, después de haber apagado la tele de esos farsantes dueños de las noticias, después de haber escuchado a shoppingfito diciéndole puta a las ciudades sentado al lado del camino, ojalá te dé nauseas lo que te rodea y puedas construir algo menos asqueante. Y ojalá te des nauseas, porque a este modelo lo sostenemos nosotros, yo y vos, nosotros lo dejamos ser, y comemos su papita.
¿Soy joven?. (Cogitodo, ergo sum)
Nosotros pensamos estos tiempos en relación a otros.
...primero hay que saber sufrir, después amar, después partir, y al final andar sin pensamiento... perfume de naranjo en flor, promesas vanas de un amor...
El mundo se está quedando viejo, la madre tierra ya está pasando de moda. Las promesas fueron vanas, nuestros padres no hicieron lo suficiente para que se cumplan, hicieron esto con el mundo.
Hoy es fácil parar de sufrir, sólo hay que cambiar de canal. Saber sufrir, en cambio, nunca fue fácil, ni lo es hoy. Por estos días, no se sabe sufrir, sino que a través de un telemarketing se compra el no sufrimiento. Quien sabe sufrir, se hace carne con el sufrimiento de otros, pero se mantiene en marcha, y en vez de parar de sufrir (cambiando de canal) intenta cambiar lo que al otro con quién éste se ha hecho carne lo hace sufrir. Hablo de fusiles imperiales en la cabeza de las minorías. Hablo de una máquina perversa que tortura, reprime, miente, roba, conquista.
Del amor no hablemos, estoy seguro que parte de lo que sostiene la venta de automóviles y el tráfico de órganos tiene que ver con el amor. Porque el amor es parte de lo humano, y lo humano lleva en sí el mal, entre otras cosas. Por amor se mata, y se compra en Carrefour. Y no es que esté en contra del amor, por amor se resiste. No hablemos del amor. Saber amar tiene que ver directamente con saber partir. Hay que saber amar, y partir.
Hablemos de saber partir. Lo voy a contar como un cuento (como me lo contaron a mi):
San Francisco tenía mucha plata, inclusive habrá tenido una novia. Pero un día dejó todo, supo irse. Fue a predicar el amor de su dios. Su dios era el amor me parece. Se vestía con trapos, fue echado del vaticano. San Francisco quería estar con los pobres y los enfermos, y con los animales, y le gustaban las cosas gratuitas. San Francisco es un personaje simpático. Como la monja franciscana que dibujaba vestidos con birome a los desnudos de los libros de arte. Son personajes simpáticos, ¿no? ¿Que pasaría si nos volviéramos errantes? Yo le agregaría a San Francisco una molotov y un programa revolucionario y le dejaría esa capacidad de irse, de abandonar los carrefours y las modelos que tienen cuerpos esbeltos y pieles tersas. Mezclaría ética con metafísica con epistemología y con gnoseología y con política y con economía y ecología y con poesía y con mucho huevo y otras cosas mas y haría de él un ser bueno que no deje de ser un dedo en el culo del orden establecido a sangre y fuego. Un ser que sepa partir, porque no saberlo es terminar transando.
Andar sin pensamiento: hoy no hace falta pensar. De alguna forma, siempre se piensa. El inconciente maquina. Pero ¿qué hay en el inconciente? El otro día venía caminando y al lado mío venía un chico “secundario”, con guardapolvo, y a unos metros aparece uno de sus compañeros y le dice: -¡¡vení, raata del oortoo!!- en un gesto cordial.
Esos chicos, un poco mas chicos que yo, saben que estamos parados en el modelo neoliberal, que se impuso a fuerza de ratas en vaginas de mujeres embarazadas, y de picanas. Saben que ser moderno es negar la existencia de lo que es diferente, es haber matado indios y seguir matándolos, que es desconocer que en el mundo hay indios. El problema es si saben que saben todo eso cuando se dicen rata del orto. Lo cuento como un cuentito: una señorita iba a tener un bebé y unos señorcitos, cuya perversión le venía al estado como anillo al dedo, les pusieron una ratita en la vagina y la ratita se comió a su bebito, pero la ratita quedó adentro y después nació, y esas ratitas somos nosotros, los que tenemos veintipico. Esas ratitas inmundas somos nosotros. Pero, ¿Sabemos que lo somos?
...Promesas vanas... . Promesas vanas de un amor. Hay que empezar de nuevo, ahora. Hay que cargarse de la fuerza necesaria. Todo está por construirse. Por eso hablo de nosotros los jóvenes, no por establecer una comparación binaria estúpida con los otros los viejos. Nos quedan relatos y huellas de antiguas batallas, en las que nosotros no participamos. Nos queda ver los errores y prepararnos para que esta vez nos vaya mejor. Por estos días no hay destino, no hay futuro. Todo tiene un extraño perfume de naranjos en flor ya muertos, pisoteados, y a la vez un perfume de flores nuevas, listas para la vida, dentro de todo. Vamos a ver que hacemos al respecto.
En eso estamos. Cristian Modernidad G.
Para comunicarte, comentarios, sugerencias, dudas, certezas, para que trabajemos juntos, publicar, o si tenés que viajar a Rosario o a alguna de las ciudades en lo que esto se lea y necesitás algo o querés que nos tomemos un Arizú , comunicate a animalbaquete@yahoo.com.ar nuestras operadoras explotadas lo estarán esperando. (Para que usted le diga lo que quiera y tenga siempre la razón)
Río turbio.La tierra que se comió al indio se comió al minero. Río turbio.Lo turbio se comerá al minero; lo turbio que se comió al indio.Río turbio, el dolor del último hueso. El hueso del minero.Pulmón de silicio. Río turbio.Hay que dejar huesos afuera. Para que ya no estén enterrados. Río turbio.Como los del indio.La mujer india que lloró un niño indio. Río turbio como el indio.Los suelos tienen minero.Tienen indio. Turbio suelo.Suelo turbio de mineros. Solo de ellos.Potosí y el minero y el indio.Potosí el minero indio.Potosí y el dinero; el dinero indio. Potosí y el minero. Y el dinero del obrero; su subsistencia. Potosí y la subsistencia del obrero. Potosí y el obrero. Potosí y el dinero.Potosí y lo turbio.Río turbio.Si abajo hay mineros el mundo estará mas quieto.Porque ya se están yendo.Cuando abajo hay alguien el mundo no es de nadie.Gente debajo de la tierra. Gente debajo de la tierra, Potosí.Desenterrar.Desenterrar.Potosí. Río turbio. Desenterrar al minero.Que clama la india por su hijo muerto. Que Potosí desentierre al minero. Que la india deje de clamar por sus muertos. Que ya no están acá.Que están en otra parte. Potosí.La india lloró y de su pecho salió la tierra para los escombros. Que los escombros eran el pecho de la india. Y la india se mojó hasta las patas. Potosí. Río turbio.Río turbio como el río Potosí, que navega en el minero. En todo minero.Tener la oreja pegada a la tierra. Potosí.Turbio Potosí que a veces duele....-Tengo un collar de plata, Potosí.--Que está hecho con sangre-Potosí.-Tengo un collar de sangre en el cuello. Sangre dieciocho kilates. Tengo un collar de sangre dieciocho kilates--Siempre en todos los siglos muere alguien, Potosí.--Siempre en todos los siglos hay collar de plata, Potosí.--Parece que todos los siglos son collares de plata, Potosí.Esta noche de fin de siglo--Parece que todos los collares y todos los siglos son de sangre. Esta noche Potosí. Esta noche de la tierra, Potosí.--Todos los collares son de sangre, y todas las noches de la tierra. En el sol no hay noche.En mi noche no hay sol.En el sol no hay mi noche.En el sol no hay mi noche Potosí.En el sol no hay mi noche mi turbio Potosí.--Sé que lo decís porque nunca ves el sol. Sé que por eso lo decís. El sol donde no brilla la plata. El sol mineral. El sol en el cuello de las damas. El sol de las damas Potosí. El sol de las damas. El moribundo sol de damas. El sol moribundo Potosí.-Pero me tocó a mi. Estoy casi seguro de que no quería morir. Casi seguro.Casi seguro Potosí. Turbio Potosí.
Estaba charlando con shullka y el me dice que no me preocupe, que seguro estabas en una montaña y no hay señal. La Sari empezó a hablar y me dice que vos le caíste bien, al principio no sabías bien qué onda, pero que tenga los ojos abiertos, que ella como perra ha visto muchos amores naufragar x un alfajor, como el de ella y Chull. Cambiando de tema, seguro que tus paisajes son tan lindos como mis mensajitos creativos, esas montañas y barras llenas de alcohol, para que los chicos superen sus inhibiciones x un rato, expresen en libertad su violencia, y se vayan a sus casas con una sensación de vacío, q solo puede llenarse c mas alcohol .. y violencia.Gracias a Quilmes descubrí quien era. No es que no existe un potencial evasivo en la mayoría de las cosas del universo, todo se evade de sí mismo hacia su no ser, pero en algunos casos es mas pronunciado , yo he sentido pertenencia con una montaña, salí a escribir x las paredes:.. “montaña 2009 somos mas de los q se ve, y menos también” .. como un toro enamorado de la luna (me cantaste esa canción con tus gestos de ser dulce que naturalmente discurre un día) vos sos mi luna y yo tu toro y nuestro amor es una montaña en la que se deslizan mil ríos cristalinos que pasan x nuestro pecho y cuellos mientras nos estamos besando debajo de la sábana o arriba, o en el piso o contra algo.